La eurodiputada de Podemos tacha de “muy preocupante” que en esta cita sólo se ha tomado nota del compromiso de la CELAC de declarar a América Latina y el Caribe como “zona de paz, aunque no se ha planteado ni una sola medida ante la falta de implementación del Acuerdo de Paz en Colombia”

La eurodiputada de Podemos Estefanía Torres ha criticado que la cumbre UE-CELAC que se ha desarrollado esta semana “no haya propuesto medidas contra la criminalización de las personas defensoras de derechos humanos”, siendo América Latina el continente con el mayor índice de asesinatos y amenazas contra estos activistas y cuando justamente se cumplen 20 años de la Declaración de los defensores de los derechos humanos.

“Es intolerable y demuestra que existe una distancia abismal entre las declaraciones de intenciones de la Cumbre UE-CELAC y la realidad cuando se trata de los derechos humanos”, ha añadido Torres.

La eurodiputada de Podemos ha calificado también de “obsceno” que la cumbre llevara por título Construyendo puentes y reforzando nuestra asociación para afrontar los desafíos globales, “cuando la mayoría de los gobiernos centran sus políticas en la libre circulación de bienes y capitales y millones de personas sufren la pobreza, la exclusión social, las fronteras y diferentes tipos de violencia”.

“Los gobiernos de la UE, América Latina y el Caribe están muy lejos de conseguir una verdadera alianza basada en el respeto mutuo, la igualdad, la solidaridad y los derechos humanos: siguen dominando los intereses económicos y comerciales mientras están ausentes medidas de rescate de las mayorías sociales así como de lucha contras las causas estructurales de las inseguridades, las desigualdades y la crisis ambiental”, ha señalado Torres, miembro de la Delegación en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana en el Parlamento Europeo.

La eurodiputada de Podemos ha lamentado que “en muchas regiones de la UE y América Latina los Estados no protegen a su ciudadanía, en particular a los sectores populares y vulnerables, quienes padecen la violencia del sistema económico y de forma particular de las empresas multinacionales, las políticas de militarización y externalización de fronteras, del narcotráfico y las bandas criminales, y, aunque parezca paradójico, de las propias instituciones de seguridad del Estado, como la policía y las fuerzas armadas”.

“Es vergonzoso”, ha añadido la eurodiputada, “que la Cumbre UE-CELAC no haya analizado y condenado las 1.500 muertes de personas migrantes en el Mediterráneo en lo que va el año, como consecuencia de las políticas migratorias de la UE, las múltiples masacres que se suceden en Brasil, Colombia o México, como la de 43 estudiantes en Ayotzinapa en septiembre de 2014 o la impunidad por los miles de personas desaparecidas y muertas de forma violenta. En el caso de Brasil son 60.000 personas cada año; el 70% de ellas son afrodescendientes, que en su mayoría son jóvenes pobres”.

Asimismo, Torres ha calificado de “muy preocupante” que la cumbre sólo haya tomado nota del compromiso de la CELAC de declarar a América Latina y el Caribe como “zona de paz, aunque no se ha planteado ni una sola medida ante la falta de implementación del Acuerdo de Paz en Colombia”.

“Hemos denunciado en reiteradas ocasiones la situación que viven líderes y lideresas sociales en Colombia, ante la alarmante cifra de más de 300 defensores de Derechos Humanos asesinados desde enero de 2016”, ha denunciado.

En cuanto a las políticas de comercio e inversión, critica Torres, “la cumbre ha hecho hincapié en la importancia de la ratificación y plena aplicación de los acuerdos de asociación y acuerdos comerciales. Desde Podemos”, ha recordado, “planteamos justo lo contrario: que se interrumpan los procesos de negociación en curso entre la UE y México, los países del Mercosur y Chile y que pongamos en marcha unas políticas alternativas que pongan en el centro el cumplimiento de los derechos humanos, la justicia social y la protección ambiental”.

“Rechazamos que se reivindique la aplicación del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) de la OMC que pretende deshacer leyes y medidas de protección ambiental, de la salud y de bienestar animal, tales como las regulaciones para prohibir los organismos modificados genéticamente, agrotóxicos o el uso de hormonas en la ganadería”.

En este sentido, asegura Torres, “la cumbre perdió una oportunidad valiosa para apoyar el instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en materia de derechos humanos que se está elaborando actualmente en Naciones Unidas”.

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