Esta semana de sesión plenaria en Estrasburgo tuve la oportunidad de participar en varios debates de especial interés.

En primer lugar, defendí la posición que mantuvimos contraria a la aprobación del informe sobre la protección de los intereses financieros de la Unión Europea: hacia la organización de controles basados en los resultados en la política agrícola común. Este informe prevé la puesta en marcha de nuevos mecanismos de control sobre las ayudas de la PAC sin tener en cuenta en ningún momento al principal problema del sistema: la falta de capacidad redistributiva de las ayudas. La mayor parte del dinero no llega a quienes trabajan la tierra, sino a quienes la poseen y por ende, termina en manos de grandes terratenientes o de conglomerados empresariales de la industria agroalimentaria.

Por otro lado, también nos posicionamos –junto a una amplia mayoría de la cámara– a favor del informe sobre la propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la clonación de animales de las especies bovina, porcina, ovina, caprina y equina criados y reproducidos con fines ganaderos, que amplía las restricciones al uso de la clonación en la industria agroalimentaria dentro del territorio de la UE.

Por último, esta semana llegó al pleno del Parlamento Europeo la primera Iniciativa Ciudadana Europea desde que existe este mecanismo de participación ciudadana. Avalada por casi 1,9 millones de ciudadanos de 13 países de la Unión Europea, la iniciativa Right2Water: el derecho al agua y al saneamiento como Derecho Humano fue aprobada por la mayoría de la cámara, a pesar del intento del Partido Popular Europeo de tumbar la iniciativa con la presentación a última hora de un texto alternativo y que, por supuesto, no hacia mención alguna al blindaje del Agua frente a privatizaciones o a excluirla de toda negociación en los tratados internacionales en negociación como el TTIP.

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