No hay duda que este año hicimos historia. Salimos a las calles y gritamos desde las instituciones. Las mujeres son el motor del cambio climático y de la vida en los pueblos. Sin embargo somos las más esclavizadas dentro del modelo productivo que nos mantiene no reconocidas y en situaciones precarias.

Hoy en día el 70% de las personas pobres son mujeres. Para cambiar esta realidad, necesitamos poner la sororidad en el centro de la política y así, conquistar una justicia social y un planeta con futuro.

 

Enero 2018

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